Hay sillas que se reconocen por su trazo antes que por su material. Perxa, de Piero Lissoni, y Quadra, de Mario Ferrarini, pertenecen a esa familia: dos siluetas precisas y ligeras que han encontrado su lugar en salas de reuniones, restaurantes y salones.
Ambas colecciones incorporan ahora una versión totalmente tapizada, en asiento y respaldo. La forma de cada silla se mantiene intacta. Lo que cambia es la superficie de contacto, vestida de tela o de piel, para ofrecer un asiento más confortable y una presencia más cálida.